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El proceso inflacionario y nuestro rol como consumidores

Por ANA MARIA BEBIC
Se dice que Sócrates iba a veces al mercado de Atenas, miraba todo con atención y se iba sin comprar nada. Cuando le preguntaban la razón de su actuar decía: "Me encanta ver tantas cosas que no necesito para ser feliz".
 
Distintos actores comprenden el estrato social de un país. Estos actores están representados por aquellos que ofrecen productos o servicios para cubrir las necesidades que la población demanda. La sociedad que consume esos productos es un actor esencial, sin ella y sus necesidades el actor anterior no tendría oportunidad de existir. El tercero es el rol que ocupa el Estado en ese juego de fuerzas, entre productores y consumidores. En economía este juego es del mercado, es decir a cuánto quieren vender los oferentes y cuánto están dispuestos a pagar por esas cantidades la gente.
En sociedades organizadas y estables, el Estado regula y controla las fallas generadas por el mercado, por ejemplo el abuso de los monopolios fijando precios elevados.
Cuando en una coyuntura económica un proceso desestabilizante se va afianzando, la economía hogareña en consecuencia se verá afectada. La reacción de cada integrante del grupo familiar puede adquirir distintos comportamientos, producto de su nivel cultural.
Así podemos encontrar personas que realizan sus compras en el supermercado semanalmente o a principios de mes, por costumbre o a medida que aparecen sus necesidades. Este comportamiento hace que puedan ir comparando los precios de idénticos productos adquiridos en diferentes fechas.
Otros, realizan sus compras y las abonan en cuotas, lo que comúnmente se denomina “tarjeteo”, sin gran seguimiento de los precios. Estos consumidores no llevan un control estricto de sus gastos y el endeudamiento sistemático de sus consumos es la consecuencia de la compulsión a gastar, sin tomar en cuenta los intereses usurarios que facturan los entes financieros que los tienen atrapados.
No importa si lo que se adquiere es prioridad o no, simplemente está allí al alcance de la mano, y las excusas para adquirirlo sin necesidad son múltiples y variadas, intrínseca al nivel de expectativas en cuanto a satisfacción de deseos y al comportamiento compulsivo a comprar.
Esta actitud, no desenmascarada a tiempo, puede convertirse en algo peligroso y hasta patológico, poniendo en riesgo la economía familiar y de sus allegados. Los expertos hablan de compra compulsiva como de un trastorno que se caracteriza, básicamente, por una urgencia irresistible de compra masiva de objetos superfluos.
Esta forma de comprar se acompaña de sentimientos de ansiedad, irritabilidad y nerviosismo, se encuentran ampliamente tratados dentro de la psicología tradicional, y son consecuencia de otras carencias más significativas y profundas.
Aquellos que pueden encontrar el espacio para revisar sus gastos, suelen encontrar en los últimos años incrementos sostenidos en altos porcentajes en variedad de artículos, sobre todo en aquellos de primera necesidad, como son: el azúcar, la carne, el aceite, la leche, fideos, arroz, harina, dulces, galletitas, productos de limpieza y aseo, entre otros.
Pero no es sólo en estos bienes que los aumentos de precios han hecho estragos, también se observan en el valor de los impuestos (1), servicios (luz, gas, teléfono, etc.), en la compra de automóviles, indumentaria y calzado, productos para la construcción, electrodomésticos y muebles como los más comunes. El capítulo referido a los valores inmobiliarios, propios de una burbuja especulativa, quedan para ser analizados en otra oportunidad.
¿Cómo podemos darnos cuenta, de una forma sencilla, que hay inflación? Simplemente retirando dinero del cajero. Cuando los billetes que recibimos son nuevos, indica que existe emisión monetaria. (2)
Cuando el incremento de los precios comienza a ser un comentario común entre las personas, el fenómeno ya no es desconocido. Intuyen que algo está pasando y esperan medidas correctivas desde los administradores de turno. Cuando éstos últimos niegan el fenómeno, cuando no lo enfrentan, la población con una relativa cultura o por sentido común, busca dar respuestas a la incertidumbre que se encuentra en ciernes sobre el futuro de sus ingresos, generalmente fijos y cómo poder maximizarlos.
Los menos informados, no reparan en un primer momento lo que acontece, sino que su primer comentario puede ser “No sé en qué gasté este mes, el sueldo se me fue volando”. A medida que pasan los meses irán tomando conciencia y agudizarán sus observaciones al momento de tener que pagar sus productos.
Dice la teoría económica: Inflación es el aumento generalizado de los precios de bienes y servicios.
Como en nuestro país, los servicios han funcionado de manera subsidiada durante muchos años, con el fin del encauzamiento del andamiaje económico pos crisis 2001/2003, se continuó sosteniendo, en los últimos años, un relato negatorio del proceso inflacionario.
Podía leerse en los diarios la afirmación de algún funcionario público nacional referirse en los siguientes términos: “Si los servicios no aumentan, en consecuencia no se puede hablar de Inflación. Sostenían que no existía un “aumento generalizado” porque una parte del juicio valorativo no se cumplía, en apariencia, porque la inflación era sostenida mediante el aumento de los subsidios.
Como no existe educación económica de defensa de los consumidores, éstos se encuentran atomizados, por lo tanto son presa fácil tanto de los abusos y especulación de los formadores de precios, como de la inacción gubernamental y del abuso usurero de los entes financieros. No saben cómo ejercer su poder de compradores. El regateo no es una conducta que en nuestro país se considere masiva, hasta podría decirse que no otorga status si alguien solicita una rebaja de precio en la compra de un producto.
Los invito a pensar que hubiese pasado si durante la última crisis especulativa de la yerba mate, que tuvo su presencia hace unos meses atrás en los supermercados, la población hubiera reaccionado suspendiendo inmediatamente sus compras de yerba por uno o dos meses, sustituyendo o modificando sus preferencias por otro producto, hasta que el mercado recuperara sus precios más asequibles. Esto por supuesto no ocurrió. La población reaccionó vaciando las góndolas como si se tratara del último frasquito de anestesia que había para la cirugía del enfermo. La intervención del Estado hizo aparecer nuevamente la mercadería pero la baja de los precios no se consideró significativa (3). El supermercado obtuvo una información valiosa del comportamiento social. La gente masivamente resultó adicta al mate y asustadiza ante la posibilidad de que este recurso de “p
Los problemas que trae aparejado la inflación son múltiples. Hasta acá podemos decir que uno de los principales es la distorsión de los precios relativos. Por eso es necesario contar con un Índice de Precios al Consumidor que mida objetivamente el precio de los productos que integran la canasta básica. Los precios de estos productos deben mantener una relación directa con el incremento de los salarios. Los aumentos salariales, en nuestro país, no se acercan a los valores reales de los porcentajes inflacionarios. El detrimento de los sueldos se realiza debido a que los formadores de precios recargan sus productos por estimación de un posible aumento de costos, de mano de obra, de demanda o de expectativas. Desde este aspecto los salarios van quedando relegados, disminuyendo el salario real. Cada vez la población irá adquiriendo menos cantidad de productos de los que estaba acostumbrada a comprar.
Si bien la sociedad en su conjunto es afectada por la suba de precios, algunos de sus integrantes la padecen más que otros. La inflación afecta fundamentalmente a los más vulnerables: población con escasos recursos, jubilados y pensionados, allí es donde se observan los mayores desajustes a los ingresos familiares y es una de las causas de la generación de pobreza, cuando no pueden acceder a la compra de medicamentos o cubrir la canasta básica diaria.
Otra consecuencia que no debe despreciarse para su análisis es que el proceso inflacionario no permite contar con un año base como referencia y punto de partida en la confección del Índice de Precios al Consumidor, que sirva para comparar años sucesivos. En pocas palabras, no resulta un indicador válido.
Como consecuencia de un proceso de deterioro del valor del dinero de curso legal, el peligro de negar la inflación y no tomar las medidas para revertirla, conduce inexorablemente a la incertidumbre, la desconfianza pública, la pérdida de inversiones y la hiperinflación.
El mundo cambia y también se modifican los conceptos que se relaciona a un tema como el aquí tratado. En 1956, Phillip Cagan escribió el libro "The monetary Dynamics of Hyperinflation" (La evolución monetaria de la hiperinflación), obra considerada por muchos como el primer estudio serio sobre la hiperinflación y sus efectos. En este libro se define hiperinflación como una tasa de inflación mensual de al menos un 50%.
Pero, en abril de 1989 se aprobó la norma de contabilidad internacional N° 29 que rige para las economías hiperinflacionarias emanadas de la Unión Europea. El International Accounting Standards Board (IASB) considera que existe hiperinflación cuando la tasa acumulada de inflación en tres años se aproxima o sobrepasa el 100 %. Con lo que modifica cuantitativamente lo sostenido en el párrafo anterior. El poder de negociación de los bloques económicos define el camino a los países menos desarrollados y en función de ello establecen sus estrategias de inversión e intercambio comercial.
Otras de las consideraciones que establece esta norma internacional para considerar un proceso de estas características surgen de las siguientes observaciones realizadas sobre el comportamiento de los consumidores (adaptadas y adecuadas a simples ejemplos para su comprensión):
- Los ingresos de las empresas y los salarios recibidos por los trabajadores son gastados inmediatamente, con el fin de no perder poder de compra.
- La población, ante la incertidumbre que le genera la pérdida de valor de su dinero lo cambia por una divisa extranjera relativamente estable. Por ejemplo dólares, euros, etc.
- Los precios se fijan a precios de la moneda estable. Por ejemplo el valor de las propiedades en dólares.
- Las compras y ventas a crédito se aumentan en función de la tasa de inflación esperada, para compensar la pérdida sufrida por el aplazamiento del pago o cobro.
- Las tasas de interés, salarios y precios se ligan a un índice de precios. En este punto hay que comparar la tasa de interés anual (4), el porcentaje anual de aumentos salariales y el porcentaje de aumento de precios.
Este comportamiento en los diferentes niveles sociales aparece como una reacción en defensa de sus ingresos o ahorros, ante la minimización del problema por los administradores de turno. Se denomina comportamiento racional de los consumidores y operan atomizados, aunque todos en mayor o menor medida tienen una cultura económica básica o que el sentido común les dicta los pasos a seguir.
Una hiperinflación puede surgir por la decisión de un Gobierno de imprimir nuevo dinero sin ningún tipo de respaldo con objeto de autofinanciarse (5).De esta forma podrá hacer frente a sus obligaciones y gastos sin tener que subir los impuestos: pagar a sus funcionarios, amortizar la deuda pública, cubrir déficits de empresas estatales, etc.
Este último párrafo puede ser la respuesta a la pregunta: ¿por qué algunos gobiernos no realizan una corrección rápida ni bien se detecta un brote inflacionario?
Dejo a los lectores, la reflexión final de acuerdo a los porcentajes presentados, para que cada uno realice sus propias conclusiones respecto del momento actual que vivimos y cuál son nuestras verdaderas necesidades al momento de consumir. De todos modos, el efecto inflacionario es complejo, aquí solo se invita a desarrollar el pensamiento crítico.
                                                                                    19 de agosto de 2012
Referencias:
1--La presión tributaria total en Argentina llegó a 37 % del PBI, según un informe elaborado por el Ieral de la Fundación Mediterránea. Esta misma presión tributaria era del 20 % en el año 2000, es decir que casi que se duplicó en 12 años. (Inversor Global 14/8/12)
2--El Banco Finansur estima una emisión monetaria del Banco Central de la Rep. Argentina del 40% para el corriente año (778/12)
3--La yerba, en el último año tuvo una suba promedio de precio del 66 %, cayò un 3,8% en volumen en el mismo lapso por restricción del consumo (Clarin: "Los consumidores castigan a los productos que aumentan" - 13/8/12)
4--Tasa de interés para préstamos personales según el Banco Nación 47,17 % (TEA) (17/8/12)
5--En el primer semestre, el resultado primario de las cuentas públicas (antes del pago de la deuda) registró un rojo de $ 1.078 millones algo que no sucedía desde 2002 (Diario Perfil: "Un shock de emisión para salvar el año" - 19/8/12)

Escudo Proteccionista

por Ana María Bebic


La crisis financiera global atraviesa las economías regionales y nacionales sin piedad obligando a los gobiernos a tomar medidas que mitiguen el efecto recesivo. Desde el año pasado y con mayor impulso desde principios de este año, las medidas proteccionistas impuestas por los países centrales, van cerrando la libertad de comercializar mientras presionan a los países más débiles para que adquieran sus productos a cambio de financiación que hoy no existe.

Organismos como la OMC que regula las relaciones comerciales en el mundo y la ONU entre otros, en momentos de dificultades económicas o políticas, sólo han sido funcionales a los intereses de las grandes potencias, desestabilizando la economía de los países periféricos a lo largo de la última mitad del siglo pasado hasta el punto de justificar o no cuestionar la guerra entre países.

Es un derecho soberano de cada país establecer medidas proteccionistas para enfrentar una crisis, y los países industrializados son terminantes en cuanto de sus intereses se trata. La presión ejercida por las corporaciones sobre los gobiernos implica tomar urgentes decisiones que debiliten los efectos devastadores que puedan incidir sobre la sociedad y su economía. Las medidas que el gobierno de cada país disponga tendrán consecuencias inmediatas en terceros países.

Desde principios del mes pasado, diversos gobiernos han implementado decenas de medidas proteccionistas, una catarata de medidas anti-importaciones, presiones y represalias está recorriendo la red de comercio global.

Algunas de las recientes medidas y a modo de ejemplo son:

- EEUU obligaría a quienes reciban fondos del plan de estímulo diseñado por ellos a utilizar productos de su país.

- Europa restringe las importaciones de cosechadoras rusas.

- India elevó los aranceles sobre el acero.

- 9 de enero: Rusia aumentó los aranceles de importación sobre las cosechadoras estadounidenses.

- 12 de enero: Rusia elevó los aranceles a autos importados en entre 5 y 10 por ciento provenientes de EEUU.

- 13 de enero: EEUU informó que planea imponer aranceles al agua italiana y el queso francés en represalia por la restricción de importaciones de la UE al pollo y la carne de res de EE.UU.

- 15 de enero: la UE decidió otorgar reembolsos de exportación a la industria lechera. Este subsidio perjudica las ventas de Nueva Zelanda.

- 23 de enero: La OMC, anunció que en general los gobiernos tenían la presión proteccionista bajo control.

- Última semana de enero: la UE añadió aranceles antidumping a la importación de tornillos y tuercas de China.

- 4 de febrero: La cláusula "Compre estadounidense", pide que en proyectos de obras públicas sólo se utilicen hierro, acero y bienes manufacturados en el país, algo que despertó fuertes críticas en Canadá y la Unión Europea.

- Rusia no es miembro de la OMC e impuso un peaje especial a camiones de la UE Suiza y Turkmenistán.

- En respuesta a Moscú, la UE cuestionará los U$S 500 millones que pagan las aerolíneas europeas por año a la aerolínea rusa OAO Aeroflot por sobrevolar Siberia.

- Primera semana de febrero: La OMC dice que las medidas proteccionistas están llegando tan rápido que están recurriendo a informes de prensa para mantenerse al día con los cambios que los gobiernos tardan en comunicar.

- La UE planea decidir para marzo si impondrá aranceles sobre el biodiésel de EE.UU., como represalia por el subsidio de US$ 300 por tonelada que EE.UU. otorga a los exportadores de EE.UU. (equivalente al 50 % del precio de venta en Europa)


Las medidas que rápidamente están implementándose en el mundo desarrollado acarrean consecuencias no deseadas en otros estados que van minando la confianza y las buenas relaciones entre países. Presiones y represalias no son más que los condimentos del caldo de cultivo que está en marcha.

Que uno de los presidentes de los cinco países más poderosos del mundo (ayer Sarkozy consideró que la crisis económica es “la peor en un siglo”), “reconozca públicamente” la gravedad de la crisis resulta ocioso, lo sabemos desde el mismo momento en que la usura, en la década de los setenta, desarrolló esta operatoria cuando incrementó la tasa de interés variable y determinó para amplios sectores y países periféricos créditos impagables.

Las distintas reuniones que han mantenido el G-7 como el G-20 han informado en ocasión de reunirse, a fines del año pasado, que la crisis puede controlarse con sólo socorrer al sistema financiero global, pero parece ser que las transferencias no han llegado a tiempo y las que sí lo hicieron no han sido efectivas.

¿Qué nos deparan las potencias globales al reconocer que esta crisis es peor que la del año 1929?

Días antes de dejar el gobierno, George Bush en una entrevista televisiva dijo: “El peligro al que se enfrenta el gobierno de Obama es un posible ataque al territorio estadounidense”…al buen entendedor, pocas palabras.

Crisis sin límite, guerra en puerta

Por Ana María Bebic
“Solo hay dos cosas infinitas, el Universo y la Estupidez humana, pero no estoy muy seguro de la primera,
de la segunda puedes observar cómo nos destruimos sólo por demostrar quién puede más”.
"No sé con qué armas se luchará en la tercera Guerra Mundial,
pero sí sé con cuáles lo harán en la cuarta Guerra Mundial: Palos y mazas."
Albert Einstein

En el presente ensayo pretendo demostrar que la actual crisis económico-financiera no es un hecho aislado en la historia del sistema capitalista. Las mismas tomaron un fuerte impulso a partir de la globalización en las comunicaciones, y están estrechamente vinculadas en un hilo conductor a través de los años al papel que ha jugado principalmente Estados Unidos y los países desarrollados. Cada vez son más frecuentes e implican un salvataje mayor en dólares de grandes corporaciones del sistema financiero y, en la mayoría de los casos, para salir de una economía en recesión se recurre a conflictos bélicos.

La generación de burbujas especulativas no comenzó en el siglo XX sino mucho antes. El peligro de esta práctica focalizada es la gran acumulación de capitales en pocas manos. Las crisis financieras en su mayoría son de índole especulativa e inherente al sistema capitalista.

En 1866 Londres era el centro financiero más importante del mundo. Cuando el banco londinense Overend & Guerney declaró su quiebra en 1866, bancos pequeños se derrumbaron ante la imposibilidad de conseguir fondos, aunque fueran solventes. El Banco de Inglaterra salió a proveer de liquidez durante la crisis evitando que nuevas entidades financieras entraran en concurso.

En 1890 ante la imposibilidad de pago de los préstamos adquiridos por Uruguay y Argentina a la Baring Brothers, el pánico vuelve a recorrer los despachos y un consorcio salió al rescate de la compañía bancaria comercial más antigua de Londres.

En 1929 luego de un ataque especulativo en la Bolsa de Valores de Nueva York, conocido como el “Jueves negro”, puso en riesgo la creciente industria automotriz como también a la actividad radial y cinematográfica. Finalmente se llegó al piso de valor de las acciones en 1932, para ese entonces la economía estadounidense se había reducido a la mitad y el desempleo había aumentado a un tercio de la fuerza laboral ocupada. La enseñanza que dejó esta crisis en el campo de los estudios económicos es que podía llegar a suponerse que el fin del capitalismo podía darse cuando una situación semejante en otro momento no pudiera controlarse.

Sólo 25 años después, con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial la economía global vuelve a los niveles anteriores a la crisis. La carrera armamentista sostenida por la Guerra Fría, la competencia por el liderazgo espacial y la larga guerra de Vietnam (1958-1975) provocó dificultades en la economía norteamericana lo que derivó en desligar al dólar del patrón oro produciendo la caída internacional de la divisa estadounidense respecto de otras monedas del mundo.

Ante la decisión de los países árabes agrupados en la OPEP más Egipto y Siria de no exportar petróleo a aquellos países que habían apoyado a Israel durante la guerra del Yom Kippur en octubre de 1973 (esta medida afectaba a los Estados Unidos y a sus aliados de Europa Occidental), los países miembros de la OPEP a partir de ese momento, y tras el fracaso de negociación con el G-7, utilizan su influencia para la fijación del precio mundial cuya consecuencia es la cuadruplicación del barril del crudo de octubre a diciembre de 1973 (de U$S 3,12 a U$S 12,47). El caudal de petrodólares producto de los altos precios del combustible es depositado en Estados Unidos y Europa provocando un exceso de divisas en el mercado financiero y la baja de las tasas de interés. Ante estas circunstancias, América Latina aparece como destino interesante de los fondos que pueden generar riquezas a los países centrales. El endeudamiento externo de los países de la región deviene en la crisis de la deuda de los años ochenta.

Por otra parte, producto de la desregulación del mercado hipotecario, entidades de ahorro y préstamo de Estados Unidos entran en crisis en 1985. Como los bancos con dificultades eran pequeñas compañías el rescate demandó 150.000 mil millones de dólares para tranquilizar a “los mercados”.

Hacia mediados de la década del 80 fueron introducidos los sistemas computarizados a la venta de acciones. Estos sistemas operaban las órdenes de ventas establecidas por las compañías de forma automática. Esta nueva modalidad provocó las peores bajas de las bolsas a lo que se sumó la desconfianza por el manejo de la información confidencial y los rumores del estancamiento de la economía estadounidense.

Tuvo que introducirse limitaciones al comercio por computadora y debieron permitir que las operaciones bursátiles se suspendieran por lapsos de tiempo corto ante la posibilidad de profundizar derrumbes tanto bancarios como de las principales empresas líderes que cotizaban en el mercado de capitales.

A finales de 1988 y comienzos de 1989 se instala una nueva burbuja especulativa en el mercado hipotecario pero ahora en el Reino Unido que culmina con la devaluación de la libra esterlina en 1992.

Para entonces, los analistas financieros y económicos afirmaban que debido a la interconexión mundial de las bolsas de valores, los cambios en la política económica de un país podían afectar los mercados en el mundo.

La crisis mexicana de 1994 fue el preludio de lo que ocurriría más tarde en la Argentina. Tanto sus causas como sus consecuencias fueron diseñadas por los mismos organismos, con las mismas políticas estandarizadas y con casi las mismas “equivocaciones macroeconómicas” aplicadas por sus gobiernos.

El efecto tequila condujo al efecto dominó, la sucesión de desplomes bancarios y la gran fuga de capitales continuó con una fuerte devaluación de su moneda reduciendo el salario real. A la precipitación financiera y las corridas bancarias se sumaron los quiebres de empresas aumentando la tasa de desempleo, podemos decir que por analogía el efecto Tequila ha sido muy similar al efecto Tango del 2001/2002.

La crisis asiática aparece en escena en 1997 como consecuencia de la devaluación de la moneda Tailandesa. La causa fue: la desaceleración de la economía, el déficit en la balanza de pagos, una moneda anclada al dólar, aumento de la desconfianza en la inversión privada, caída del crecimiento económico y aumento del desempleo; íconos de observación de los “inversionistas internacionales” que provocó la fuga masiva de divisas de los países de la región.

Para 1998 la crisis se propagó a Rusia y a Brasil. En el primer caso, cuando éste país dejó de pagar los títulos emitidos por el gobierno, y en el segundo, por el alto financiamiento externo para sostener la política cambiaria de paridad con el dólar y el crecimiento desmedido de importaciones financiado con crédito externo.

El paulatino aumento de la inflación y del déficit fiscal fueron los indicadores de problemas, al mismo tiempo que las reservas internacionales se iban agotando. En agosto, los inversionistas salieron de los títulos oficiales de estos países y buscaron refugio en los Bonos del Tesoro estadounidense.

Esta etapa significó el colapso del fondo financiero Long-Term Capital Market dedicado a la compra-venta de bonos. La Reserva Federal de los Estados Unidos propició un rescate, de U$S 3650 millones de dólares, reuniendo a los principales bancos que habían invertido en dicho fondo, pero no fue suficiente.

El derrumbe de las empresas virtuales (las compañías Punto Com), ocurrido a principios del año 2000 puso fin a otra burbuja especulativa financiera. Para octubre del 2002 el índice Nasdaq, conformado por las empresas de tecnología había caído el 78 % produciendo una fuerte desaceleración de la economía estadounidense.

De este lado del planeta, se restringió la extracción de dinero en efectivo de los plazos fijos, cajas de ahorro y cuentas corrientes. Medidas tomadas en la Argentina, conocidas con el nombre de “corralito”, para evitar la salida de dinero del sistema bancario que provocaría una “corrida” y el fin de la convertibilidad (tipo de cambio anclado al dólar estadounidense). Esto provocó el estallido social de diciembre del 2001.

El descontento social venía de la mano del proceso recesivo que había comenzado en agosto de 1998, ahogando el modelo importador de la década de los noventa, crecimiento de unos pocos sectores privilegiados con financiamiento externo, y el aumento sustancial de los servicios de la deuda.

Ante la solicitud del FMI de una política de ajuste para disminuir el déficit fiscal a cambio de un mega canje de U$S 30.000 millones de dólares que sostenga el pago de los intereses de la deuda externa y el drenaje sin precedentes de capitales hacia el exterior durante el transcurso del año, lleva a la suspensión de los retiros de las entidades bancarias.

La justificación del “corralito” fue que debía lograrse un mayor uso de los medios de pago electrónico para evitar la evasión impositiva, esta medida trajo como desenlace la implementación de la bancarización, negocio que el sistema financiero miraba con beneplácito.

Más cerca en el tiempo, la crisis originada en los Estados Unidos a comienzos del año 2007 se produce a consecuencia de los préstamos hipotecarios “subprime” que se habían entregado a personas consideradas de alto riesgo o ingresos bajos. Cabe destacar que el 98 % de la población estadounidense mantiene sus propiedades endeudadas con hipotecas, por ello el incremento de la tasa de interés variable a capital compuesto determinó para amplios sectores de la población el mote de “créditos tóxicos”, es decir, de difícil cobrabilidad.

Cuando el valor sobredimensionado de las propiedades comenzó a declinar, sus moradores advirtieron que debían pagar mucho más por lo que actualmente valían sus casas. Mientras las cuotas aumentaban los ingresos salariales no lo hacían al mismo ritmo y los habitantes dejaron de pagar. Hacia mediados de 2008 se hablaba de 1.200.000 inmuebles en vías de ejecución.

La situación económica financiera que están viviendo los países desarrollados cuyo epicentro se produce en los Estados Unidos con la explosión de la burbuja hipotecaria y que se expande al resto del mundo, es la versión amplificada de otras ocurridas con anterioridad tanto en la primera potencia mundial como en otras regiones.

La crisis de 1929 llevó a la segunda guerra mundial. La crisis actual que según algunos economistas ortodoxos no podía compararse con aquella, comienzan a dejar el discurso de lado y señalan que ésta no tiene precedentes ¿Qué significa esto? ¿Podemos inferir que es más grave y más significativa que la anterior? si es así me preocupa cómo va a terminar o a dónde nos puede arrastrar.

Escuchamos las noticias periódicamente acerca de la hecatombe financiera global, nos enteramos que General Motors, empresa trasnacional, que tiene un millón de trabajadores dependientes en el mundo, venía manteniendo ventas anuales comparables al total de las realizadas por Argentina sumados todos sus sectores productivos en igual período y que está al borde del colapso. ¿Cómo es posible que semejante monstruo industrial pueda derrumbarse? ¿Cómo es posible que ocho mil cuatrocientas entidades financieras, sólo en los Estados Unidos, están a punto de desaparecer?

Día a día vamos escuchando sobre las reuniones que tienen los diversos jefes de estado como el G-7, el G-20, el Mercosur, etc. y lo que les preocupa es ¿cómo enfrentar la crisis global? Y aparecen las propuestas salvadoras prometiendo el auxilio de las entidades financieras a través de la transferencia de miles de millones de divisas hacia los centros de poder financiero mundial para evitar el cataclismo.

Desconozco si es para bien o para mal pero parece ser que los movimientos contables vía redes informáticas de los fondos no llegan a tiempo.

La pregunta que han discutido los administradores de los diferentes países y regiones era si iban en pos del salvataje financiero o no. Reuniones melodramáticas de jefes de estado recorren las ignotas latitudes representando la parte del espectáculo que necesitan mostrar al mundo en el escenario que han montado con algunos fines sistemáticamente reiterados a lo largo del siglo XX.
Esta película ya la vimos, crisis que provocan lo que buscan: instalar el pánico en la población. La sociedad aterrada se retrae y como desconoce el andamiaje perverso de la manipulación financiera comentan con sus allegados ¿qué podemos hacer?, ¿cómo podemos cuidarnos o defendernos? ¿será buen momento para comprar un auto, una propiedad, electrodomésticos?

Ingenua población cuya salvación la encuentra en la posible adquisición de un producto. No vislumbra el fondo del modelo neoliberal, que como un castillo de naipes se derrumba frente a sus narices.

La sensación que nos invade es la misma de veces anteriores, no es que no pueden detener la quiebra de miles de entidades simplemente es que no desean pararla, solo desean controlar el desplome.

Al igual que en 1929/30 veremos en poco tiempo más los estragos que comenzará a dejar este sismo intrínseco al sistema capitalista, quiebras de empresas, desempleo, pobreza, hambre, etc. En aquel entonces los países del norte necesitaron reactivar la paupérrima actividad económica reinante y la mejor salida fue ir incorporándose como activos actores a la Segunda Guerra Mundial.

La industria bélica, el negocio más rentable del mundo, brindó un impulso sin precedentes y ofició como agente multiplicador de la actividad económica. Nuevas tecnologías, nuevos bombarderos, nuevas armas de destrucción masiva.

Fue peor el remedio que la enfermedad y el resultado concluyó con una Europa destruida, con millones de muertos, con pobreza y miseria, con habitantes huyendo a países lejanos, desconocidos, sin ropa, sólo unos pocos trastos, sin dinero, sin idea del país de destino, sin colectivos de contención que los recibiera. Como cayucos a la deriva.

Cuando el poder estadounidense decidió poner fin a la situación bélica, no encontró mejor solución que la financiación del Proyecto Mannhattan y la apropiación de los proyectos secretos alemanes para construir la bomba atómica que posteriormente utilizaría en Hiroshima y Nagasaki dejando cientos de miles de muertos, incapacitados, desolación, hambrunas, enfermos quemados por radiación, y otros muchos padeciendo cáncer.

La necesidad de perpetuar al enemigo mediante la Guerra Fría con los países del Eje necesitó de la carrera armamentista convirtiendo a EEUU en primera potencia bélica mundial, exportando armamento e inventando conflictos, liderazgo que hasta la actualidad no planea resignar. Con la aplicación de nuevas tecnologías desarrolló modelos impensados de vigilancia, persuasión y control mundial.

El advenimiento de la tecnología y la llegada de Internet en las décadas posteriores al conflicto bélico producen una revolución en el campo de las comunicaciones en los países del norte. El desmesurado crecimiento científico-tecnológico convierte a EEUU, Europa y Japón en países industrializados centrales abriendo la brecha con el resto de los territorios que pasaron a denominarse periféricos, por no contar con el desarrollo que los primeros experimentaban. Se profundizó aún más la división internacional del trabajo donde otra clasificación comenzó a nombrarlos como países ricos productores de valor agregado y países pobres abastecedores de materias primas.

Paulatinamente dadas las situaciones adversas de los países subdesarrollados o del tercer mundo y la incapacidad de sus gobernantes, comenzó la migración de los más talentosos científicos que había sido formada con los magros recursos que aportaba la sociedad de origen, hacia los centros del poder mundial.

Países expulsores de cerebros por negligencia y desidia de sus administradores, entre los que se encuentra la Argentina, no lograron realizar el despegue económico a tiempo transformándose en dependientes del primer mundo tanto tecnológica como financieramente.

La competencia por imponer sus productos llevó a la formación de bloques sin fronteras aduaneras y el fenómeno de la globalización comenzó a hacer estragos en los países no industrializados. Un plan perfectamente delineado de control total sobre las economías regionales.

El proceso globalizador se ha sostenido sobre dos importantes parámetros: el económico-financiero y el científico-tecnológico. La conexión de redes que atraviesan el globo, primordialmente entrelaza las comunicaciones, las noticias y la interacción entre las Bolsas de Valores, lo que da una velocidad sin precedentes para la toma de decisiones en las actividades económico-financieras.

Los mercados de capitales se encuentran conectados electrónicamente por teléfonos y computadoras durante las veinticuatro horas. Por diferencia entre usos horarios las computadoras reciben información de operar solas, en horario no laboral, hasta determinados montos o valores dependiendo si el valor de las acciones sube o baja, con lo que las empresas o entidades bancarias pueden encontrarse al iniciar su jornada con situaciones ventajosas o no, producto de las operaciones on-line de compra-venta realizadas durante la noche. Esta situación actualizó el proverbio chino de Efecto Mariposa que introdujera Confucio hace 2500 años, utilizado en las dos últimas décadas como metáfora en la economía que reza: "el aleteo de las alas de una mariposa en oriente puede provocar un terremoto en occidente ".

Las inequidades producidas por el avasallamiento de los mercados sobre las economías de las regiones o países, sumado el alineamiento de la dirigencia al discurso del pensamiento único, la malversación de los fondos públicos, y el convencimiento de la necesidad de financiamiento externo deviene en países funcionales a los intereses de las empresas transnacionales. A posteriori el retiro de “la inversión realizada” produce la sangría del país receptor quedando sus sociedades atravesadas por la violencia diaria donde la inseguridad no es motivo de preocupación de sus autoridades, con innumerables delitos y explosiones sociales, con sociedades atomizadas, conllevan al vaciamiento de palabras emblemáticas como República o Democracia, que ya carecen de sentido cuando no pueden resolver los problemas de la gente, conviviendo con el desorden cotidiano como forma habitual de vida, sin derecho a la paz social.

Crisis anteriores exhibieron protagonistas puntuales, dueños de capitales especulativos como: George Soros, EM y NML propiedad de Eliot y el magnate Kenneth Dart. Conocidos como “fondos buitres”, ordenaron un nuevo reordenamiento financiero mundial entablando juicios en tribunales internacionales donde tienen suficiente influencia para reclamar a los países por las deudas contraídas.

Y nuevamente una crisis. Dicen que la de ahora es “sin precedentes”, pero cada vez que hay una crisis oímos lo mismo. ¿Por qué?, porque cada vez las crisis son de una magnitud mayor. La burbuja económica-financiera-especulativa fue creciendo a través del tiempo, cada vez incluyó más países pero al mismo tiempo, en cada oportunidad, la cantidad de dinero volatilizado fue aumentando, por lo tanto, cada crisis es “sin precedentes”.

En esta última crisis el plan consistió en aumentar la burbuja inmobiliaria, al menos hasta que los mayores bancos y otros especuladores financieros consiguieran deshacerse de aquellos deudores tóxicos. Son expertos que ganan o ganan, y cuando pierden no son ellos los que pierden. Publicitan a través de los medios de comunicación el riesgo mínimo de tal fondo de inversión y la seguridad de altas rentabilidades, acumulando incautos para el despojo con el aval de economistas y periodistas de prestigio.

Especuladores que no crean riqueza, la compran. Presentan una verdadera ingeniería financiera que poco o nada tiene que ver con la producción de bienes y servicios. Así como inflan una burbuja y alzan castillos de naipes, que garantizan con espejismos y con humo en los caminos del mundo montados en su carro romano y acompañados por gobernantes de turnos. Resulta ser que, cuando las ganancias son suculentas el beneficio es privado, en cambio cuando se producen las pérdidas éstas de socializan.

Llegado a este punto los gobiernos se reúnen para acudir con medidas de salvación y evitar el efecto dominó. Y allí vemos que el “poder real” es solidario, es colectivo y cooperativo, imprescindible para salvar la “estabilidad mundial” y allí es donde comenzamos a darnos cuenta por qué era necesario combatir toda posible cooperación y solidaridad entre las personas, éramos simplemente parte de la planificación del orden mundial que había dejado para las poblaciones del mundo la atomización social, imposibilitándonos de cualquier tipo de reclamo o nucleamiento en pos de una defensa como hombres dignos.

Es un modelo para pocos donde la mayoría de la población mundial no participa del proyecto, quedan excluidos y son parias en un sistema de dominación en el cual el Cerebro del Mundo dispuso el gran genocidio mundial utilizando diversas vías. Así las armas de destrucción masivas surgidas de laboratorio y de la industria bélica, del agobio psicológico en la lucha de las “guerras preventivas”, de la destrucción ambiental, por nombrar unos pocos casos efectivamente probados corresponden a un único objetivo, la disminución drástica de la población mundial.

Entonces vemos que, los conflictos provenientes de la violencia o de la marginación y la pobreza, entre grupos de personas e intereses son problemas “internos” de los países sin ninguna conexión con el contexto internacional.

Cuando entran en colisión, por diferentes motivos, países vecinos a causas de la depredación ambiental producida por la instalación de empresas trasnacionales o problemas limítrofes, los diferendos son “bilaterales”.

Cuando se producen seudo ataques “terroristas” el problema es de los países que desean desarrollar armas bacteriológicas, en consecuencia comienza la justificación de la guerra preventiva, la que supone que ante la “posibilidad” de que otro estado pueda atacar a los Estados Unidos, éste puede atacar antes.

Cuando esto ocurre los mentores de la planificación siniestra no aparecen en escena, quedando desvinculados del imaginario colectivo y pudiendo continuar operando en un engranaje maquiavélico y perverso. Puede inferirse que cada vez que la economía de los Estados Unidos entró en problemas, en algún sitio del planeta se desarrolló un conflicto bélico.

Desde el año 2002 se encuentran en espera algunos posibles territorios a entrar en guerra con los Estados Unidos a saber: Corea del Norte, Irán, Venezuela e India entre los más publicitados.

En consecuencia, no considero que haya perdón ni condonación de deudas para las personas o países pobres. Sin embargo jamás faltarán los dinerillos para los especuladores que juegan a la ruleta rusa con la población mundial.

El panorama desolador del abandono de miles de millones de seres humanos, tratados como la escoria de un sistema, son llevados sin pausa a los enfrentamientos de pobres contra pobres en interminables conflictos armados, cientos de guerras civiles en toda la urbe, a una guerra sin fin. Escenario necesario para una intervención armada para “pacificar el territorio” cuando lo consideren conveniente.

¿Puede la población mundial esperar algo distinto a lo que ha venido ocurriendo?

La posibilidad de una alternativa más civilizada radica en cambiar la práctica rutinaria del sistema financiero internacional. Éste ha manipulado las economías de los países con “el libre juego del mercado del dinero”. La demanda solicita divisas en consecuencia el precio de ellas (la tasa de interés) aumenta sucediendo lo contrario cuando la demanda disminuye. Visto con esta simpleza, según las ideas de la teoría clásica, no habría objeción. Lo nefasto es que los préstamos o créditos se realizan a interés compuesto, donde tras cada período los intereses pasan a ser parte del capital generando nuevos intereses (intereses sobre intereses), el problema radica que cuando la tasa de interés disminuye no pasa lo mismo con la reducción del capital que anteriormente había aumentado por el mismo motivo.

Algunas voces de prestigiosos economistas se levantan en este sentido proponiendo que la salida a la actual crisis financiera global se encuentra en poner freno a la usura predominante, mantener una tasa de interés fija para las operaciones crediticias y desterrar la práctica de la tasa de interés variable. De esta forma habría previsibilidad en aquellas personas, empresas o países que requieran de financiación. ¿Será viable o por ahora es una simple utopía?

Considero que ésta posibilidad volvería a dar credibilidad al sistema financiero, pero además requiere pensar en un Estado controlador de la actividad especulativa y dirigentes con profundos valores éticos y morales al servicio del bien común. Sin estos elementos reiteradamente se estará comenzando… y los que sobrevivan cada vez serán menos. ¿Hasta cuándo?
Diciembre 2008